SALUD MENTAL: PREOCUPANTE REALIDAD EN EL PERÚ

Según el informe del Instituto de Información y Estadística en Salud Mental (INFORHUS) hay 5,988 psicólogos trabajando para los 8,317 centros de salud del Minsa en el 2023, lo cual no da abasto a los pacientes. Día tras día, nos encontramos con personas que enfrentan desafíos emocionales, tales como depresión, ansiedad o estrés. Estas experiencias no son ajenas, ya que muchos de nosotros podríamos estar lidiando con ellas. Lamentablemente, la salud mental precaria se ha convertido en una realidad nacional que a menudo pasa desapercibida. En este reportaje, abordaremos a fondo los factores y las repercusiones de la salud mental, desde testimonios impactantes hasta la carencia de respaldo estatal.


Una investigación de Harvard elaborado por el departamento de centro del desarrollo del niño sostiene que el ambiente familiar es de suma importancia para que el infante pueda desarrollarse de buena manera en aspectos como la capacidad de solucionar problemas, construir amistades, buen desempeño laboral y su vida personal. También se resaltó que el estrés tóxico en la niñez puede traer consigo desencadenantes de un déficit en la salud mental del menor y que con el tiempo le traerá problemas a futuro. En el informe se menciona que estas afecciones deben de ser tratadas, puesto que, si no se les busca una solución agrandaran el problema. -El estrés tóxico en las primeras etapas de la vida puede dañar la arquitectura del cerebro en desarrollo y aumentar la probabilidad de una salud mental significativa problemas que pueden surgir ya sea temprano o años más tarde-; -Si los niños pequeños no reciben servicios adecuados de ayuda, dificultades emocionales que surgen temprano en la vida pueden convertirse en trastornos más graves a lo largo tiempo.-

LA MENTE PUEDE ENFERMAR AL CUERPO
“La mente es parte fundamental y puede enfermar el cuerpo definitivamente” expresa el doctor Percy Chávez, médico egresado de la Universidad Nacional de San Marcos, afirmó que el estrés puede desarrollar enfermedades como por ejemplo la diabetes o enfermedades metabólicas, precisa que enfermedades ya desarrolladas se pueden empeorar con cuadros de estrés, quedando claro que tienen una correspondencia directa. Es primordial para el bienestar físico estar bien mentalmente, para desarrollar una mayor capacidad de enfrentar los desafíos de la vida cotidiana.

El temor a ser víctima de la delincuencia está generando un aumento significativo en los problemas de salud mental en la población peruana, según el último informe del Instituto Guestalt de Lima (IGL). Este revela que el 80% de los habitantes del país experimentan niveles notables de estrés, ansiedad y depresión, mayormente atribuidos a la creciente sensación de inseguridad ciudadana. El director del IGL, el psicólogo y psicoterapeuta Manuel Saravia Oliver, señala que el constante temor a ser atacado por delincuentes genera un alto grado de ansiedad, afectando la capacidad de las personas para disfrutar de sus actividades cotidianas con tranquilidad. Ante esta crisis de salud mental, el experto ofrece una valiosa recomendación: “trabajar en el desarrollo de la resiliencia desde la infancia.” Aconseja a los padres que este enfoque permitirá que los jóvenes enfrenten de manera más efectiva los desafíos de la vida, recuperando el equilibrio emocional tras situaciones difíciles como robos, accidentes o problemas de salud, de manera proactiva y eficiente.

A pesar de los avances en la comprensión de la salud mental en nuestro país, persiste un estigma significativo en torno a este tema, incluyendo el uso de medicaciones. Existe una percepción arraigada que asocia la búsqueda de ayuda psicológica con debilidad o vergüenza. Después de investigar este asunto, optamos por entrevistar a una joven llamada Adela Hurtado que enfrenta diariamente la depresión. Ella relata las dificultades que experimentó debido a la falta de comprensión de sus padres sobre la naturaleza de su lucha interna. Lamentablemente, sus padres estaban desinformados, perpetuando la creencia equivocada de que su hija era simplemente rebelde o caprichosa por no participar en actividades cotidianas. La falta de comprensión por parte de sus padres complicó aún más su experiencia.


En paralelo, el Hospital Víctor Larco Herrera (HVLH) en Lima se enfrentó a la amenaza de cierre debido a dos demandas de la Beneficencia Pública de Lima, que exigió su desalojo y una indemnización. La disputa legal reveló la precariedad de sus condiciones y la falta de recursos para mejorar la infraestructura, ya que la Beneficencia se negaba a transferir el inmueble al Ministerio de Salud. Además, la ley de salud mental orientada al cierre de servicios psiquiátricos complicaba la situación. A pesar de los intentos de la Beneficencia desde 2015 para recuperar el terreno, la falta de sentencia y el estancamiento de los procesos legalmente prolongaron la incertidumbre sobre el futuro del hospital. La Asociación de Familiares de Enfermos Mentales buscó apoyo parlamentario para resolver la situación mediante el diálogo, mientras que el director (Alendez Peralta) del HVLH aseguraba que el hospital, en efecto, continuaria operando.

¿PROFESIONALES CALIFICADOS?
Finalmente, Nicol Atanasio Breas comparte una experiencia desfavorable en la búsqueda de apoyo para su ansiedad hace 4 años. Al acudir a un centro de servicio estatal, encontró a una especialista poco capacitada que abordó inapropiadamente temas religiosos, atribuyendo sus problemas a un castigo divino. Después de esta decepcionante vivencia, siguiendo el consejo de familiares, optó por un servicio privado, donde recibió una atención más calificada y profesional. Breas destaca la importancia de elegir especialistas que ofrezcan profesionalismo, subrayando la disparidad en la calidad de atención entre los centros de salud estatal y privado. Su testimonio enfatiza la necesidad de mejorar la capacitación del personal médico en el ámbito público para garantizar una atención mental adecuada y respetuosa.


Es importante entender que la salud mental es una realidad que debe ser tratada con el mismo cuidado y respeto que la salud física. Sin embargo, en nuestro país se necesita una reforma urgente para brindar este apoyo ya que muchos peruanos sufren en silencio por no contar con los recursos o tener que soportar prejuicios. Es crucial crear conciencia y eliminar estos estigmas negativos hacia las personas que padecen problemas emocionales y ofrecer la atención necesaria por el bienestar de nuestra sociedad.

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